Tres. Ese es el número de clean sheets que Estudiantes ha registrado en los últimos seis encuentros, y los datos indican que no es un accidente. Bajo la dirección del cuerpo técnico, el equipo ha adoptado un enfoque más estratégico, centrado en la defensa que podría llevarlos a niveles aún más altos esta temporada.

Los defensores G. Benedetti y S. Arzamendia han mostrado una notable solidez, contribuyendo tanto en la marca como en la construcción de juego desde atrás. El sistema de presión alta implementado por el entrenador obliga a los rivales a apresurarse en sus decisiones. Esto ha resultado en un mayor número de errores defensivos sufridos por los oponentes.

El uso del 4-4-2 permite a Estudiantes tener una estructura sólida. Los mediocampistas M. Amondarain y A. Castro juegan un papel crucial en el equilibrio del equipo, asegurando que siempre haya cobertura defensiva. Esto les permite a los delanteros, como L. Alario, concentrarse en la ofensiva, sabiendo que la espalda está cubierta.

Mientras se enfrentan a rivales en los playoffs, esta táctica es esencial. Con la llegada del invierno en Argentina, las condiciones de juego pueden volverse más difíciles. La capacidad de Estudiantes para adaptarse tácticamente a estas condiciones será fundamental para su éxito en la competencia.